lunes, 9 de noviembre de 2009

“Prefestos”



Resulta que estaba vagabundeando por la red y me tropiezo con una web friki, como casi todas las webs friki se dedicaba a destripar tonterías.

Miren me auto declaro friki convencido, pero los hay de entre nosotros que habría que correrlos a boinazos, este estaba la mar de entretenido con los porqués de que el profesor Tolkien permitió que 4 hobbits se recorrieran un continente sin que tuvieran problemas con el idioma.
Reconozco que la observación tiene su aquel, en efecto a pesar de que existen varias lenguas en el mundo de Tolkien, no existen apenas matices ni adaptaciones según la región en cada unas de ellas, ni según la cultura y todos se entienden en común. Existen multitud de elfos, pero si los juntas en una sala todos se comunicarán de maravilla. Los Hobbits no reciben muchas visitas externas y casi nunca salen de la Comarca; pero se las arreglan para hacerse entender y dejar claro que no quieren aventuras; a pesar del ostracismo en el que conviven que no ha afectado culturalmente su modo de expresarse. Resulta que además de friki soy canario y he visto mundo suficiente para saber que la distancia entre la península y aquí es suficiente para que el castellano se altere más que sutilmente. Sin embargo; también soy dibujante y conozco muy bien las licencias creativas. Es algo que te permite alterar la realidad en aras del resultado final. Se utilizó por ejemplo con la imagen de los vikingos y ahora todos creemos que llevaban cascos con cuernos cuando en realidad ningún guerrero que se precie se lo pondría. Son incómodos, pesados, impiden el sigilo en un bosque pues se engancha con todo y son muy molestos para luchar. Eso sí; gráficamente queda genial. Pues; el querido profesor, uso una de estas licencias para que, el todo, fluyera sin el engorro de las barreras del lenguaje. De lo contrario todo hubiera quedado más veraz, tanto que daría asco, o risa, según se mire.
¿Se imaginan al bueno de Frodo dando tumbos por el mundo, cargando con el puñetero anillo que le hacia la vida imposible, mientras, como si de un guiri cualquiera se tratase, con su mapa y su diccionario, se dedica a preguntar a gritos, como si el interlocutor fuese sordo en vez de extranjero, “MI QUIERE IR A MONTE DEL DESTINO, YU ANDESTEN MI”?
¿Al erudito poliglota de Gandalf gritándole al Balrog ,“¡NO PUE´ES PASA, VERBOTEN! ”? En que porras hablaría ese bicho, si no articulaba.
¿Llegan a figurarse a Gollun, como si de un guía tuareg se tratase,” Yo lleva donde tú quieres, mi tesoro. Son 10.000 y el anillo.”? ¡Claro que le mordió un dedo, después del curro que se pego, se marcho sin pagar y le dieron una paliza! Si hasta les enseño la fauna local. ¡Turistas….!
La heroica carga del Rey Theoden al grito de: “¡ADELANTE ROHIRRIMS!”, mientras, no se sabe cómo, en un cruce de traducción, un hobbit medio pedo de tanto aguamiel, acabo con una armadura completa tamaño infantil, montado en un caballo con una rubia, “mu simpática”, que no sabe lo que dice, pero que con esa sonrisa ¡qué más da!.
Ya se sabía que era bueno hablarles a las plantas, pero lo de los Ents es ridículo, porque en el supuesto en el que estamos, ¿qué le habrán dicho el chiquillo de los pinreles peludos que los cabreo hasta ese punto?
¿Qué Aragorn se resiste a ser Rey de Gondor? Que te hagan a ti rey de Angola a ver cómo te las arreglas para entenderte, si ese hombre estaba familiarizado con el lenguaje elfico hasta tal punto que hasta se hecho novia. Vale que estuviera acostumbrado a dar tumbos por el mundo y a hablar lenguas extranjeras, pero uno siempre vuelve a lo que conoce, bueno, menos uno que yo me sé. Pero es la excepción que confirma la regla.
¿Alguien ha pensado la longitud que alcanzaría la novela si Saruman tuviese que poner un parvulario para enseñar a hablar mínimamente a los garrulos de lo Uruk-hai? Porque aceptemos que los creo mágicamente, pero o te entiendes con ellos, o llamas a Cesar Millán para que te eche un cable para entrenarlos. Aunque corres el riesgo de que corran a cuatro patas, y acaben ladrando mientras le dices eso de “¡NO, ORCO MALO!” mientras levanta la pata, con escatológicas intenciones, al lado de la Torre de Orthanc.
Seriedad señores. Centrémonos en lo que de verdad importa. Es una grandísima historia que habla de Valor, aventura, honor, y superación personal. ¿Por qué empañarla con nuestras miserias mundanas? Si total, al final la realidad siempre supera a la ficción. ¿Qué demonios importara que no debieran entenderse, si al final encontrarán la forma y acabaran haciendo lo mismo? Ahorremos tiempo y dejémonos de gaitas. Además si lo que quieres es realismo por que detenerse en el lenguaje. Las guerras cuestan tributos, que a nadie le hace ni puñetera gracia pagar. Veras como Gondor grita: ¡viva Aragorn! Cuando les suba los impuestos para pagar la reparación de las defensas que el gracioso del tuerto se cargo para conseguir un puñetero anillo.

Definitivamente la vida tiene mejores cosas que ofrecer, y la literatura y el arte en general también, para que alguien la turbe con su búsqueda de perfección.
La perfección se me antoja un término ambiguo donde los haya, porque cada cual tiene una concepción propia del vocablo y casi nadie se pone de acuerdo. Estos señores por ejemplo creen que reflejar la problemática del lenguaje se aproxima a la perfección. Hay quien manipula vidas para llegar a un fin prediseñado y a eso le llama perfección. Hay quien mientras a él no le pase nada….Perfecto.
El escritor catalán Noel CLARASÓ dijo en una ocasión: “Basta un poco de espíritu aventurero para estar siempre satisfechos, pues en esta vida, gracias a Dios, nada sucede como deseábamos, como suponíamos, ni como teníamos previsto”.
Suscribo estas bellas palabras y afirmo que las cosas más inverosímiles salen de donde uno menos se lo espera. Así la verdadera perfección en realidad es imperfección o lo que yo llamo “Prefesto”. Porque escapa a los convencionalismos de los cuatro listos del pueblo, los que les dicen al resto lo que está bien o mal, los que se atreven a corregir a maestros sabiendo menos que ellos y nos ponen el menú de lo que se puede escoger para ser de los suyos que de paso significa ser “los mas mejores”. Para contrarrestar eso mi madre me enseño 3 palabras mágicas: “SE TU MISMO” ayudada de una cuarta palabra: “SIEMPRE”.
Hay cosas que están bien hechas, otras mal, y otras solo están hechas. Y dentro del apartado de cosas mal hechas, están las que ofenden a la mayoría y las que, en opinión de alguien, están mal hechas. La diferencia es sutil pero existe. Mientras la primera se sale de lo que el conocimiento establece y abusa de las licencias creativas, la segunda es una falsa cosa mal hecha, caída en desgracia por la mala cabeza de un pésimo entendido y un mal ser humano que no ha respetado el dictamen de su creador.
Cuando alguien crea algo, puede ser bello o no, y te puede gustar, o no. Pero jamás, salvo que la razón te asista, podrás decir: eso está mal hecho, porque incluso si la verdad te asiste ofendes el criterio de su autor que decidió que su obra estaba acabada, o mejor expresado, es así, perfecta tal como esta.
Conocí en una ocasión a un dibujante que, en opinión general, no sabía dibujar. Tenia graves problemas con la anatomía y peores con la proporción, aun así el aseguraba que estaba bien hecho, como si se auto engañara o fuese incapaz de ver su error. Tiempo más tarde estudio diseño 3D y empezó a hacer esculturas, ambas disciplinas estaban imbuidas de gran maestría por su parte pero al ver el boceto previo a la escultura el dibujo era horroroso. No comprendía cómo podía ser tan buen escultor y tan mal dibujante. Y de repente lo comprendí. Poseía el bendito don de la percepción tridimensional. Las proporciones del dibujo le fallaban porque era incapaz de asimilar la dimensión que el plano papel le escatimaba. En su cabeza su creación era perfecta y los demás carecíamos de su punto de vista. Ese día comprendí la importancia de ver las cosas desde la perspectiva del autor. De entender los porqués, de percibir lo que para él era perfecto.
Así que os dare el mismo consejo que me dio mi madre, SED – VOSOTROS - MISMOS, SIEMPRE. Opinad pero no condenéis. Pensad, tened criterio propio, aprended de los demás pero no os dejéis dominar por ellos. Atreveos con todo (dentro de los límites de la cordura a ser posible, no me vengáis luego con “Juan Pedro dijo…” que me conozco a mis clásicos) probad lo inesperado en los sitios más inverosímiles (bis a la observación anterior). Y seréis más felices. Doy fe.
Solo de este modo conseguiréis que todo sea. “PREFESTO”

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